jueves, 27 de diciembre de 2012

Feudalismo en los partidos políticos.

Siendo como soy un gran fan de Tolkien, y de Martin, y de la historia de la humanidad, no encuentro otro paralelismo mas acertado a los partidos políticos actuales, concretamente las relaciones entre sus líderes y militantes, que la serie de vasallajes y fidelidades de estas épocas medievales. 
Si un líder expresa un ideal o una opinión respecto a un determinado asunto o hecho, sus militantes no cuestionarán para nada esa opinión y la defenderán incluso con mas ímpetu que ese líder, bebiéndose cada una de sus palabras e ideas y tomándolas como propias, sin mostrar ni la mas mínima crítica aunque estas opiniones o acciones difieran de sus creencias políticas y morales propias.
Lo peor de ello es que es una autorepresión. No hace mucho escuché plantear a Garcia-Page (Alcalde socialista de Toledo) instar a Rubalcaba, líder de su formación, que se decidiese a presentarse o no a las primaria, y que las celebre lo mas antes posible. A las pocas horas un eurodiputado socialista (un cargo para mi tan inútil como el de senador) le reprendió a García-Page mediante palabras no apropiadas para un político la expresión de su libre opinión (no se si por lealtad ciega, para verse recompensado por el "querido líder Rubalcaba" o para tener su minuto de gloria en televisión). 
Todavía no alcanzo a entender por qué sucede esto, si es por esperar beneficios de la dirección, como los vasallos esperaban recompensas a su fidelidad por parte de su señor feudal, o si lo hacen como un feligrés defiende a sus líderes religiosos, por pura fe ciega e irracional. La verdad, ni siquiera se cual de esas 2 causas es mas repugnante y deleznable. El caso es que es una realidad que vivimos día a día, y cuyas consecuencias son las mismas que nos han llevado a esta crisis actual. 
Es necesario someter los proyectos propios tanto a autocrítica como a críticas ajenas, sin castigar a estos críticos, con el objeto de mejorar este proyecto. Eso es lo que le falló a nuestro anterior presidente y nos llevó a la crisis, que nadie en su partido fue capaz de pararle los pies y bajarle de su nube en la cual creía que todo lo que hacía era correcto ya que nadie le puso objeción alguna a sus locuras. 
Del PP mejor ni hablo, es un partido con estructuras propias de una monarquía absoluta, además creo que todos los miembros y miembras profesan el mismo ideal. 
El caso que mas escandaloso me parece es el de UPyD, en el cual una señora que proclama a los 4 vientos la regeneración democrática, (aunque ella lleve ya 30 y pico años de diputada, tiempo suficiente para haber demandado esto antes), en el que todos sus militantes defienden a capa y espada los desvaríos de una desequilibrada que se balancea entre la extrema derecha populista de Esperanza Aguirre y su digno sucesor Ignacio González y el ultracentrismo neoliberal de nuestro amado presidente Rajoy. Una señora cuyo partido unos días propone investigar la corrupción bancaria y otros días está a favor de la amnistía fiscal, ultrarecentralización estatal, desaparición del gasto público y de la reducción del derecho a huelga. 
Creo que este es el verdadero problema de la democracia española, es una dictadura en la cual cada 4 años elegimos un nuevo dictador. Sinceramente si de verdad se quiere regenerar la democracia, se deberían tomar las siguientes medidas: crear una única cámara legislativa en la que podamos votar con listas abiertas para de verdad elegir a unos representantes que tengan una voz propia y no a unas marionetas en manos de un búnker cerrado.